lunes, 26 de enero de 2015

2015 y el dilema de los delegados

Por: @OCarmonaMX

Primero que nada, les doy la más cordial bienvenida a este espacio personal y público a la vez, donde un servidor pondrá a la vista de todos, sus opiniones, perspectivas y puntos de vista acerca de diferentes tópicos.

El primero que nos ocupa es el de los famosos Delegados Chapulines, es decir, aquellos que ya han pedido licencia para buscar una candidatura a algún otro puesto de elección popular objeto de los comicios que se celebran a mediados de este año. 

¿Se vale querer brincar de un puesto a otro? No critico el hecho de que se quiera continuar representando al pueblo en otro estrato u otro poder (Ejecutivo/Legislativo), sino el que los delegados ahora con licencia dejen un auténtico desastre en las demarcaciones que les competen. Yo creo justo que deberían abstenerse de buscar otro cargo si no han terminado su plan de trabajo, es más, debería ser un impedimento legal el no haber concluido al menos en un 80% los proyectos establecidos, sobre todo en materia de infraestructura y gestión social, no se me hace justo que nos dejen calles con obras incompletas, baches por doquier, cierres de tiempo indefinido... en fin, una auténtica barbarie. Espero que, si estos delegados irresponsables, porque no hay otro calificativo noble para denominarlos, logran tener una candidatura formal a otro cargo político, sea la sociedad quien los castigue duramente en las elecciones, pues es increíble cómo un partido de ideología democrática como el PRD (En el nombre lleva tal aspiración, Partido de la Revolución Democrática) permita que se salgan con la suya, limpiándose las manos sin haber dejado en orden su delegación.

Me molesta y me indigna que cada vez el oportunismo descabellado y el cinismo de nuestros políticos sea más desvergonzado, sin embargo, en el Distrito Federal es necesario un contrapeso para que este partido político cuyo bastión es la capital, se comporte de manera responsable y rinda cuentas claras a sus gobernados.

Yo creo que si la aspiración de un candidato electo es salirse al iniciar el tercer año de gobierno, en su plan de trabajo establezca dos fases y decrete desde un principio quien se encargará de cerrar el ciclo que dejará para luchar por su cometido, no condeno que busquen otro cargo, pero sí que hagan mal las cosas, que se ignore a las organizaciones vecinales y se impongan intereses de unos cuantos en perjuicio del bienestar común. 

Lo que sí me queda claro es que estas elecciones pueden marcar historia en los antecedentes democráticos de nuestra querida Ciudad de México, pues creo que al menos el amarillo no será el único color de nuestro crisol político, incluso me parecería algo previsible que un candidato independiente (que venga de la Sociedad Civil y que haya hecho labor social por su comunidad) les arrebate a los partidos un puesto, aunque sea un escaño en la Asamblea Legislativa.

Votemos libremente, es nuestro derecho.

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